una cara, un borde

domingo, junio 12, 2011

Paraguaná: Dilemas Luminiscentes. Fotografías de José Ramírez


En el marco de la reapertura del Museo Alejandro Otero, José Ramírez, fotógrafo, docente y amigo, expone en la Sala 6 sus imágenes de Paraguaná, las mismas que fueran donadas hace poco tiempo al archivo de la Biblioteca Nacional.

Son 25 imágenes en blanco y negro, formato 6 x 6, en parejas unidas lúcidamente por Yuri Liscano, a excepción de "La mañana", que ganara el Primer Premio en la Bienal Nacional de Fotografía 2008 y que pudiera decirse abre la muestra o es el vértice de la misma. Las copias estuvieron a cargo de Laura Morales Balza.

Son imágenes hermosísimas, impecables desde el punto de vista técnico y compositivo. No parece haber nada que el fotógrafo dejara al azar: la precisión en los encuadres, el balance de tonos, el manejo de las proporciones y los subtemas que aborda, configuran un discurso perfectamente hilvanado que constituye un registro invalorable, una "memoria con alma" como se lee en el texto que acompaña la muestra y que según tengo entendido, fue escrito por Igor Barreto.

A nivel personal, siento que redescubro y reconozco Paraguaná a través de la mirada de José. Es una mezcla de sorpresa inverosímil y familiaridad, como cuando uno vuelve a las páginas de un libro leído hace ya mucho tiempo.

Por otro lado, es una reconciliación con la fotografía Documental, que confieso venía dejándome un sabor seco en la boca, como una falta de fe y que a través de esas imágenes, recupera un sabor nectarino, aterciopelado y persistente.

Me permito sugerir que visiten la Sala 6 y las demás salas del Museo Alejandro Otero. Muy probablemente saldrán reflexivos, reconfortados y muy agradecidos.





domingo, mayo 29, 2011

Desnudos


Hace semanas vengo preparándome para hacer la fotografía de un pequeño colectivo desnudo. Había construído la escena en mi cabeza cientos de veces. Finalmente, llegó el día de la toma.

Durante el tiempo de preparación así como al momento de la toma, recurrían en oleadas las palabras de Nelson Garrido en el Taller de Experimental I en la ONG. Escribo estas líneas desde el agradecimiento y la necesidad de compartir dos de sus recomendaciones que al ser puestas en práctica, terminaron de adquirir toda su potencia, relevancia y sentido.

El que hace la fotografía de desnudo, tendría que haberse puesto previamente desnudo frente a la cámara, para un retrato (hecho por "el otro") o para un autorretrato. Preferiblemente para ambos. Esto implica el reconocimiento y la aceptación del propio cuerpo y una posible liberación que termina de completarse cuando se ven las imágenes sobre el papel y se comparten. Implica también aproximarse en carne propia a lo que quizás sentirá nuestro sujeto y recibir su desnudez con un profundo respeto.

En segundo lugar, recuerdo (o escucho) a Nelson decir: "yo me desnudo cuando hago fotografía de desnudos para estar en igualdad de condiciones con mi sujeto". Ese gesto de solidaridad y humildad, acaso completamente inesperado para nuestro sujeto, permite que termine de desaparecer cualquier temor o verguenza, que se bajen las defensas y que a partir de ahí, nuestro sujeto se desenvuelva con naturalidad.

Hoy, estas dos recomendaciones me parecen fundamentales, ineludibles.



martes, mayo 10, 2011

Divertimento





(quizás, mientras se mira: http://bit.ly/F6745 )





lunes, mayo 02, 2011

Disidencia







Cuando difuminarse era definirse. O a la inversa.
Cuando excluirse era exponerse. O a la inversa.
Cuando había que radicalizarse.





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A mi papá, por sus ojos acuosos frente a la imagen.