una cara, un borde

miércoles, marzo 24, 2010

126. (Venezuela se escribe con "V" de "vegetativo", desafortunadamente)


"Tengo grandes momentos de parálisis. No es que, como todo el mundo, vaya dejando pasar los días para responder con una simple postal la carta urgente que me escribieron. No es que, como no lo hace nadie, aplace indefinidamente lo fácil que me sería útil, o lo útil que me resultaría agradable. Hay más sutileza en mi desentendimiento conmigo mismo. Me paralizo en el alma misma. Se produce en mi una suspensión de la voluntad, de la emoción, del pensamiento, y esta suspensión dura largos días; sólo la vida vegetativa del alma -la palabra, el gesto, la costumbre- me sirven para expresarme ante los otros y, a través de ellos, ante mi.

En esos períodos de sombra, soy incapaz de pensar, de sentir, de querer. No sé escribir más que guarismos o líneas. No siento, y la muerte de alguien a quien amase me produciría la impresión de haberse realizado en una lengua extranjera. No puedo; es como si durmiera y mis gestos, mis palabras, mis actos más seguros, no fueran más que una respiración periférica, instinto rítmico de no sé qué organismo.

...

Sea como fuere dejo que así sea. Y al dios, o a los dioses que pueda haber, alargo con mi mano lo que soy, conforme manda la suerte y el azar ejecuta, fiel a un compromiso olvidado."

Libro del desasosiego. Fernando Pessoa.



Seguidores

Datos personales

A mi papá, por sus ojos acuosos frente a la imagen.