una cara, un borde

sábado, mayo 08, 2010

A Deleuze




Por qué

o

para qué

he de conservar mi nombre?


Si podría llamarme


aspaviento ecuatorial en tiempos de lluvia

metamorfosis subterránea periférica

vaho de dedos que aguantan calor de plato recién salido de horno

estranguladora de granito vertical con punta

1989


zaguán de veleidades

devota del destiempo

cotización de escapatorias


Ersilia


perrubia en crin de unicornio con tres patas

filosofía de trenzas de zapato

polvorosa

mosaico bateado a primera

delta en retroceso

paladar acrílico


carretera anfibia

celosía de razones

atril de medias tintas

armisticio solicitado en discoteca

sismo de despedida en el estrecho de Gibraltar

columpio que cuelga de humores vítreos

encartado lunar al mediodía


alucinaciones de reojo

sudor de puente

coxis de isla

pectoral olímpico


espíritu portátil


piedritas al trote







2 comentarios:

paola restrepo dijo...

¡qué linda!

¡qué alegría volver a leerte!

Laura Morales Balza dijo...

«Alucinaciones de reojo»

Veloces.

A veces mi alma se adelanta, y advierte a los huesos el paso de esas luces.

Somos presentimientos.


Laura

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A mi papá, por sus ojos acuosos frente a la imagen.